Decir que no puede ser incómodo, pero decir siempre sí a todo es insostenible. No puedes asumir más obligaciones de las que ya debes ejecutar, cumple el rol que te corresponde y no te sobrecargues de actividades o tareas.

No puedes ser siempre la que resuelve todo, ni estar disponible para todos en todo momento, las urgencias hacen que pierdas energía, tu valor y tu liderazgo.

Delega la tarea o actividad a quien tiene más conocimiento del tema, así estarás estableciendo tus propios límites.